,
Aguirre Lekube, José A.
Albizu , Balendiñe
Alvarez Arregui, Federico
Amilibia Machimbarrena, Miguel de
Amorrortu Beitia, Sebastián
Armillas Carrasco, Pedro
Arnaiz Amigo, Aurora
Barandiarán Ayerbe, José M.
Bilbao Azkarreta, Jon
Calzada , Isidoro
Chiapuso Hualde, Manuel
Cruzalegui , Juan L.
Elizondo , José M.
Fagoaga Larrache, Isidoro de
Garate Arriola, Justo
García de Guilarte , Cecilia
Goyanarte Resusta, Juan
Gurruchaga Ansola, Ildefonso
Iakakortexarena , Txomin
Ibinagabeitia Idoyaga, Andima
Imaz Echeverria, Eugenio
Irazusta Munoa, Juan A.
Jakakortejarena , Txomin
Labayen Toledo, Antonio M.
Landaburu Fernández , Francisco J.
Leizaola Sánchez, Jesús M.
Mitxelena Lazkano, Salbatore
Monzón y Ortíz de Urruela, Telesforo de
Mugica Urrestarazu, Mateo
Olarte Sáz, Teodoro
Ormaetxea Pellejero, Nicolás
Placer Martínez, Eloy
Salegi Ostolaza, Mario de
Scheifler Amezaga, Francisco X.
Trabudua , Polixene
Ugarte Pagés, Eduardo
Unzueta , Sorne
Zaitegi Plazaola, Jokin
Zubiaurre , Pilar de
Cruzalegui , Juan León
(Mundaka, Bizkaia, 1895 - Buenos Aires, 1989)
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Seudónimo: Juan de Zuria.
Estudios: Estudios comerciales.
Profesión preferente: Técnico comercial
Actividades culturales: periodista y pintor
Exilio: 1937 - 1989.
Lugares y fechas del exilio:
Francia: abril de 1937 - agosto de 1937
Argentina:1937 - 1989

Juan León CRUZALEGUI nació en Mundaka (Vizcaya) el 26 de diciembre de 1895. Sus antepasados presentaban una larga tradición marinera. Su padre, como con anterioridad sus abuelos, fue capitán de barco de altura. Su familia se trasladó en la primera década del siglo a Inglaterra, concretamente a Liverpool, donde residirían durante una larga década. Esta estancia le permitió poseer un gran dominio del inglés, aspecto de gran importancia en su vida laboral tanto en España antes de la guerra como después, durante el exilio, en Argentina. Vuelto a Mundaka, completó sus estudios en Bilbao. Orientó su vida hacia el mundo mercantil y financiero. Sin embargo, desde joven mostró fuertes inquietudes hacia campos intelectuales y artísticos diversos. A través de múltiples lecturas y estimulado por las figuras intelectuales de su entorno y del país comenzó su meritoria trayectoria de autodidacta que continuó, infatigable, durante su larga vida.

Ingresó en el mundo del trabajo y al poco tiempo se casó con Laura Abaroa, también mundaquesa. Se instalaron en Bilbao y tuvieron tres hijos: Enrique, Laura y Josefina.

Poco antes de casarse empezó a cultivar una afición que también le acompañaría toda la vida: la pintura. Inició su afición pintando los paisajes de su pueblo natal para después abarcar toda la geografía vasca. Gracias a la pintura conoció todos los rincones y localidades del País Vasco. Se impregnó de tal manera del paisaje vasco, que, más tarde, en tiempos del exilio argentino, era capaz de seguir reproduciendo esos paisajes en su atelier de Buenos Aires al que llamó "Urrundik" ("Desde lejos"). Fundó con otros jóvenes artistas la agrupación Unión Arte de Bilbao, asociación que organizaba exposiciones, en las que Cruzalegui solía intervenir.

En 1932 se incorporó como técnico contable a la Compañía Telefónica Nacional de España. Dos años más tarde fue trasladado por la dirección de la compañía a la sede de Madrid, al emblemático edificio de la Gran Vía. Se instaló con toda su familia en la capital española. El Prado fue una de sus atracciones. Casi todos los domingos iba al museo a ver pintura y a aprender de los grandes maestros.

Al estallar la guerra, como jefe de contabilidad de la misma empresa, pasó momentos difíciles, ya que debido a su cargo, por lo que parece, se hallaba en la lista negra del grupo sindical anarquista. Sin embargo, estos temores no se hicieron realidad, aunque se vivía con el miedo a cuestas. Debido a su conocimiento del inglés, fue destinado por el mando militar al servicio de control de los corresponsales internacionales. Por otra parte, la guerra rompe a la familia. Mientras Juan León permaneció en Madrid, Laura con sus tres hijos marchó a pasar los meses de verano a la localidad natal de Mundaka. Fueron momentos muy duros tanto para unos como para otros. Era la separación familiar y los miedos de represalias y de guerra. La falta de noticias contables en la sede bilbaína le ofreció la oportunidad de dirigirse a Bilbao y allí de reunirse con su familia. A principios de abril de 1937 consigue un permiso excepcional de traslado a Bilbao, vía Francia. El bombardeo de Gernika y la inmediata ofensiva de las tropas franquistas con la caída del frente vasco detuvieron a tiempo su viaje, permaneciendo en Francia a la espera de los acontecimientos. Su mujer e hijos, tras arduas gestiones, pasaron la frontera, reuniéndose la familia en el Puente Internacional de Bayona. Conscientes de la envergadura de la guerra, deciden dirigirse a Argentina, donde tenían familiares directos. Llegaron a Buenos Aires el 2 de septiembre de 1937.

Después de las dificultades iniciales de la típica integración en un país ajeno, Cruzalegui se colocó en una empresa internacional de comunicaciones, favorecido por sus antecedentes en Telefónica Española y por el dominio del inglés. Desde su llegada a Buenos Aires se incorporó de forma activa al grupo de exiliados vascos, retomando sus inclinaciones culturales, especialmente en los campos de la pintura y del periodismo. Durante décadas su firma aparecía de manera asidua en las publicaciones del exilio vasco: Euzko-Deya tanto de Buenos Aires como de México, Boletín del Instituto Americano de Estudios Vascos, Gernika, Tierra Vasca, etc. Aunque todavía no se ha hecho la recopilación de su trabajo periodístico, se puede afirmar sin exageración que sus entregas alcanzan una cifra sorprendente. En estas numerosas colaboraciones, en las que a menudo utilizó el seudónimo de Juan de Zuría, llama la atención la diversidad de temas tratados. Escribe sobre política, arte, prehistoria, lingüística, etc. Frecuentemente en esas mismas páginas aparecían sus dibujos, ilustraciones a plumilla, sobre paisajes, pueblos, costumbres, recuerdos de su país natal, etc., donde expresaba la nostalgia por su tierra lejana. En esta misma línea, es obligado resaltar otra de sus actividades más destacadas: la de conferenciante. Pronunció numerosas conferencias y charlas sobre los temas habituales de sus preocupaciones, aquellos que igualmente ofrecía en sus artículos y en sus grabados.

Sin embargo, entre sus temas de dedicación y de trabajo, sobresale especialmente su entrega por la pintura, campo en el que expresó sus ideas y sus reflexiones. Sin formación académica, guiado por su sensibilidad y por sus aptitudes naturales, gracias a una dedicación permanente, realizó una obra artística de fuerte personalidad y de altas cualidades estéticas.

Cruzalegui reveló dos grandes preocupaciones en el campo del arte y de la pintura. La primera fue la de dar a conocer en la medida de sus posibilidades el arte vasco. La segunda, más práctica, fue la de divulgar a los artistas vascos del exilio. Fue promotor de diferentes exposiciones, en las que el propio Cruzalegui también intervenía como expositor. Fueron muy célebres las exposiciones que organizó en Buenos Aires, Mar de Plata y Montevideo, pero especialmente hay que destacar las organizadas en la Galería Van Riel de Buenos Aires sobre paisajismo euskaro (1950) y la del Centro Laurak-Bat de Buenos Aires en 1952, donde logró reunir las mejores firmas de los pintores vascos de la primera mitad de siglo. En 1982, dicho centro expuso en sus salones una vasta muestra de su obra.

Cruzalegui, tanto en el mundo de la pintura como en el campo del periodismo, se consideró un hombre vocacionado, amateur, que trabajaba por gusto y por idealismo, pero nunca por afanes lucrativos. Como vasco exiliado, sentía la necesidad, también la obligación, de colaborar en beneficio de la colectividad de la diáspora y por la cultura de su país. Por eso, todas sus colaboraciones en el periodismo como su dilatado trabajo artístico tenían un sentido reivindicativo y altruista.

Fue igualmente generoso con su tiempo y con su esfuerzo. Sin interés alguno, intervino de forma asidua en tareas administrativas, de organización, etc., en diversos organismos de la colectividad vasca. Aceptaba todo tipo de trabajo que se le requería. Era su forma de mostrar su generosidad y su amor por la patria lejana.

Juan León Cruzalegui fue un hombre de firmes convicciones en sus ideas y en sus comportamientos. Integró una generación forzada físicamente a abandonar su tierra pero emocionalmente siempre estuvo unido a ella. Su vida es la mejor prueba de esta entrega y de este amor.

Obra.
En el campo periodístico puede presentar varios cientos de artículos y colaboraciones en diferentes medios de la hemerografía vasca del exilio.

Exposiciones (Organizadas por Cruzalegui).

.- Primera exposición colectiva de los fundadores de Unión Arte, Bilbao, 1930.
.- Salón escuelas de Berastegui, Bilbao, 1933.
.- Exhibiciones de Arte y Cultura Vasca, Montevideo, 1943.
.- Exposición de Artistas Vascos, Mar del Plata, 1946.
.- Artistas vascos y argentinos, Centro Vasco de Mar del Plata, 1948.
.- Pintura Vasca, 75 Aniversario del Laurak-Bat, Buenos Aires, 1952.
.- Salón de Artistas Plásticos Vascos, Mar del Plata, 1955.
.- Exposición de Artistas Vascos, Semana Vasca del Mar del Plata, 1957.
.- Arte Vasco y Argentino, Centro Vasco del Mar del Plata, 1958.
.- Salón de Artistas Plásticos Vascos, Mar del Plata, 1958.
.- Exposición en la Semana Vasca de Bahía Blanca, 1974.

Exposiciones individuales.

.- Ayuntamiento de Mundaka, 1930.
.- Galería Van Riel, Buenos Aires, 1950.
.- Galería Saap, Buenos Aires, 1972.
.- Centro Laurak-Bat de Buenos Aires, 1982.

Bibliografía.

CRUZALEGUI, Laura: "Recuerdos e impresiones del exilio republicano en Argentina", Los hijos del exilio vasco: arraigo o desarraigo (Coordi. J.A. Ascunce y M. San Miguel), San Sebastián, Editorial Saturraran, 2004, pp. 285- 321.
FLORES KAPEROCHIPI, M.: Arte Vasco, Buenos Aires, Editorial Ekin, PLAZAOLA, Juan: Historia del arte vasco. IV. Siglo XX, San Sebastián, Editorial Etor-
Ostoa, 2004, p. 827.